1Yo espero en silencio por Dios solamente; mi salvación viene de Él.
2Él sólo es mi roca y mi salvación; Él es mi torre alta; yo no seré movido grandemente.
3¿Por cuánto tiempo, ustedes, atacarán a un hombre, para hacerlo caer como una pared inclinada o una cerca temblorosa?
4Ellos consultan con él sólo para derribarlo de su posición honorable; ellos aman decir mentiras; ellos lo bendicen con sus bocas, pero en sus corazones lo maldicen.
5Yo espero en silencio por Dios solamente; pues mis esperanzas están puestas sobre Él.
6Él sólo es mi roca y mi salvación; Él es mi torre alta; yo no seré movido.
7Con Dios está mi salvación y mi gloria; la roca de mi fortaleza y mi refugio están en Dios.
8Confía en Él en todo tiempo, oh pueblo; derrama tu corazón delante de Él; Dios es un refugio para nosotros.
9Seguramente los hombres de baja condición son vanidad; y los hombres de alta condición son una mentira; ellos pesarán livianamente en la balanza; pesados juntos, son más livianos que cualquier cosa.
10No confíen en la opresión ni en el robo; y no esperen inútilmente en las riquezas, porque ellas no llevarán ningún fruto; no fijen su corazón en ellas.
11Dios ha hablado una vez, dos veces yo he oído esto: el poder le pertenece a Dios.
12También a Ti, Señor, pertenece la misericordia, pues Tú le devolverás a cada persona según lo que ha hecho.