1Ten piedad de mí, Dios, ¡pues los hombres me atacan! Todo el día esos que me pelean lanzan su asalto.

2Mis enemigos me atropellan todo el día; pues hay muchos que arrogantemente luchan en contra de mí.

3Cuando tengo miedo, pongo mi confianza en Ti.

4En Dios, cuya palabra yo alabo-- en Dios he puesto mi confianza; yo no tendré miedo; ¿qué puede hacerme a mí un simple hombre?

5Todo el día ellos tuercen mis palabras; todos sus pensamientos están en mi contra para el mal.

6Ellos se juntan a sí mismos, ellos se ocultan a sí mismos y ellos marcan mis pasos, tal como han esperado por mi vida.

7No los dejes escapar haciendo iniquidad. Derriba a la gente en Tu enojo, Dios.

8Tú enumeras mis andanzas y pones mis lágrimas en una botella; ¿no están ellas en Tu libro?

9Entonces mis enemigos se volverán en el día que yo clame a Ti; esto lo sé, que Dios está por mí.

10En Dios --cuya palabra yo alabo-- en el SEÑOR --cuya palabra yo alabo-- en Dios yo confío,

11yo no tendré miedo. ¿Qué puede hacerme el hombre?

12El deber de cumplir mis votos a Ti está en mí, Dios; te daré ofrendas de agradecimiento a Ti.

13Pues has rescatado mi vida de la muerte; Tú has evitado que mis pies caigan, para que yo pueda caminar delante de Dios en la luz de los vivos.

© 2026 Lector Bíblico. Todos los derechos reservados.
📱 App Android