1Grande es el SEÑOR y digno de ser alabado, en la ciudad de nuestro Dios en Su monte santo.

2Hermoso en su elevación, la alegría de toda la tierra, es el Monte de Sion, a los lados del norte, la ciudad del gran Rey.

3En sus palacios, Dios se ha hecho conocer como un refugio.

4Pues, mira, los reyes se reunieron ellos mismos, ellos pasaron juntos.

5Ellos lo vieron; entonces ellos se asombraron, se espantaron y avanzaron a huir.

6Temblor se apoderó de ellos allí, dolor como cuando una mujer está de parto.

7Con el viento del este Tu rompiste los barcos de Tarsis.

8Como hemos oído, así hemos visto en la ciudad del SEÑOR de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios; Dios la establecerá para siempre.

9Hemos pensado en tu misericordia, Dios, en medio de Tu templo.

10Así como tu nombre es, Dios, así es tu alabanza hasta los fines de la tierra; Tu mano derecha está llena de justicia.

11Que el Monte Sion se alegre, que las hijas de Judá se regocijen a causa de tus justos decretos.

12Caminen alrededor del Monte de Sion, rodéenlo; cuenten sus torres,

13noten sus muros, y vean a sus palacios para que así puedan contarlo a la siguiente generación.

14Pues este Dios es nuestro Dios para siempre y siempre; Él será nuestro guía hasta la muerte.

© 2026 Lector Bíblico. Todos los derechos reservados.
📱 App Android