Salmos 43

1Al maestro deמִ/גּ֥וֹי · H9006: de/desde
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coro. Deמֵ֤/אִישׁ\־ · H9006: de/desde
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los hijos de Coré. Maskil.

2Oímos, oh Diosאֱלֹהֵ֣י · H0430G: Dios; (SEÑOR)-Elohe; (Gabaa)-elohim
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, con nuestros oídos, nos contaron nuestros padres, los prodigios que hiciste en sus días, enבְּ/לַ֣חַץ · H9003: en/con
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los días antiguosלָ/מָ֪ה · H9005: a/para
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.

3Tú, con tuאוֹרְ/ךָ֣ · H9021: tu
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mano, expulsando pueblos gentiles, los plantaste a ellos; destruyendo naciones, a ellos los propagaste.

4Pues no por su espada ocuparon la tierra, ni su brazo les dio la victoria; fue tu diestra yוְ/אָב֤וֹאָה\׀ · H9002: y
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tu brazo, yוְ/אוֹדְ/ךָ֥ · H9002: y
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la luz de tu rostro; porque וְ/אוֹדְ/ךָ֥ · H9031: tú
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los amabas.

5Tú eres miנַפְשִׁ/י֮ · H9020: mi
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Rey, miפָּ֝נַ֗/י · H9020: mi
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Diosלֵֽ֭/אלֹהִים · H0430G: Dios; (SEÑOR)-Elohe; (Gabaa)-elohim
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, Tú, el que dio la victoria aלֵֽ֭/אלֹהִים · H9005: a/para
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Jacob.

6Por Ti batimos a nuestros enemigos; y en nombre tuyo hollamos a los que se levantaron contra nosotros.

7Porque no en mi arco puse mi confianza, ni me salvó mi espada,

8sino que Tú nos has salvado de nuestros adversarios, y has confundido a los que nos odian.

9En Dios nos gloriábamos cada día, y continuamente celebrábamos tu Nombre.

10Pero ahora Tú nos has repelido y humillado; ya no sales, oh Dios, con nuestros ejércitos.

11Nos hiciste ceder ante nuestros enemigos, y los que nos odian nos han saqueado como han querido.

12Nos entregaste como ovejas destinadas al matadero, y nos desparramaste entre los gentiles.

13Vendiste a tu pueblo sin precio, y no sacaste gran provecho de esa venta.

14Nos hiciste el escarnio de nuestros vecinos, la irrisión y el ludibrio de los que nos rodean.

15Nos convertiste en fábula de los gentiles, y recibimos de los pueblos meneos de cabeza.

16Todo el día tengo ante los ojos mi ignominia, y la confusión cubre mi rostro,

17a los gritos del que me insulta y envilece, a la vista del enemigo, ávido de venganza.

18Todo esto ha venido sobre nosotros, mas no nos hemos olvidado de Ti, ni hemos quebrantado el pacto hecho contigo.

19No volvió atrás nuestro corazón, ni nuestro paso se apartó de tu camino,

20cuando nos aplastaste en un lugar de chacales y nos cubriste con sombras de muerte.

21Si nos hubiéramos olvidado del nombre de nuestro Dios, extendiendo nuestras manos a un Dios extraño,

22¿no lo habría averiguado Dios, Él, que conoce los secretos del corazón?

23Mas por tu causa somos ahora carneados cada día, tenidos como ovejas de matadero.

24Despierta, Señor. ¿Por qué duermes? Levántate; no nos deseches para siempre.

25¿Por qué ocultas tu rostro? ¿Te olvidas de nuestra miseria y de nuestra opresión?

26Agobiada hasta el polvo está nuestra alma, y nuestro cuerpo pegado a la tierra. ¡Levántate en nuestro auxilio, líbranos por tu piedad!